20 mayo 2011

Amigos, seres a quien cuidar y amar. Seres a quien proteger y defender.

Siempre los cuidé y me interpuse entre ellos y los demás cuando las cosas se tornaban mal. Siempre estuve en el medio formando una muralla, separando a ellos de los demás. Pero no fue posible defenderlos siempre. Había cosas que se alejaban de lo físico, cosas que traspasaban la piel de mis amigos. Cosas dentro de sus corazones que yo no podía evitar. Sí, podía evitar que los golpearan, que los hicieran sangrar, que los arrojaran al piso y destruyeran sus cuerpos. Pero no podía evitarles el dolor emocional. No podía sanar esos corazones rotos que a súplicas clamaban por un momento de paz. No, no podía.

Yo era diferente a los demás pero incluso siendo así no podía evitar que las personas que amaba no sufrieran...

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